víctor
Sólo desayuné café solo.
Mañana de lluvia persistente, negros paraguas,
cristales de vehículos empañados, Sol ausente y apenas recordado.
Reencontré a una chica con la que hoy podía estar casado.
O separado -quién sabe-
Su nombre me volvía loco. Después hubo muchas.
Ella me miró sin atrever a acercarse y yo, dudando que fuera ella.
Algunos apretones de manos, abrazos. Besos.
Mañana de lluvia persistente, negros paraguas,
cristales de vehículos empañados, Sol ausente y apenas recordado.
Reencontré a una chica con la que hoy podía estar casado.
O separado -quién sabe-
Su nombre me volvía loco. Después hubo muchas.
Ella me miró sin atrever a acercarse y yo, dudando que fuera ella.
Algunos apretones de manos, abrazos. Besos.
Dar el pésame, se le llama.
Y en ese abrazo quise transmitir con la mirada,
la ternura que las palabras aún no son capaces de expresar.
A estas alturas de la vida,
ya voy asimilando este trago como un trance natural,
pero de niño no podía digerirlo -imagino que igual que los demás-
Esta mañana he asistido a un entierro. Otro.
A mi mente regresaron
momentos de la infancia que compartí con esa persona.
Ya, de vuelta a casa,
me detuve para tomar “aliento” otro café. Sólo.
Momentos después, me sumergí bajo la ducha
acogiendo agua caliente entre mis poros.
lluvia y frío y tú,
triste decorado para ausencias.
Hay lágrimas que surten para adentro
y también limpian.
Una vida entera en media hora,
algo de mi infancia
que ya no juega.
V
Y en ese abrazo quise transmitir con la mirada,
la ternura que las palabras aún no son capaces de expresar.
A estas alturas de la vida,
ya voy asimilando este trago como un trance natural,
pero de niño no podía digerirlo -imagino que igual que los demás-
Esta mañana he asistido a un entierro. Otro.
A mi mente regresaron
momentos de la infancia que compartí con esa persona.
Ya, de vuelta a casa,
me detuve para tomar “aliento” otro café. Sólo.
Momentos después, me sumergí bajo la ducha
acogiendo agua caliente entre mis poros.
lluvia y frío y tú,
triste decorado para ausencias.
Hay lágrimas que surten para adentro
y también limpian.
Una vida entera en media hora,
algo de mi infancia
que ya no juega.
V



