
(DIALOGÁNDO CON ERNESTO CASTRO) AQUÍ: http://de-nota.blogspot.com/2009/08/nota-sobre-la-poesia.html
Ernesto, no deja de ser una opinión particular más, de los millones que debe de haber en este momento en todo el mundo.
Pienso que los avances se hacen a través de la “Ley del Péndulo o de la Tortilla“, es decir, que cada generación se opone a las ideas de la inmediatamente anterior (y esto es lógico), volviendo a recrear y perfeccionar las ideas y gustos contrarios, a los que sus popios hijos también se le opondrán a su vez. A esto se le llama “Búsqueda de Identidad”. Siempre andamos buscando la propia identidad como palo y zanahoria, pero es el juego de esta civilización, ni mejor ni peor, que produce energía cinética para seguir adelante.
Todo me parece interesante en este momento, incluso que pueda haber un movimiento que intente despojar de todo adorno la creación artística, presentar la realidad tal cual es. Esto lo resolvieron los norteamericanos con el hiperrealismo, que deja un resultado que produce gran asombro al espectador, pero que oculta totalmente el mundo interior del artista. Sobre las directrices rusas del siglo pasado, debo decir que me dan miedo, igual que toda aquella ideología, porque al final pasaron de ser una sugerencia a ser una imposición social colectiva. De otra manera no se puede apagar las individualidades de tanta gente. Y ahí sufren justos por pecadores. Creo que el verdadero cambio social se producirá cuando cambie el hombre individual.
Yo, personalmente, en cuanto mi experiencia personal y en lo que he ido observándo, abogo por una marginalidad total en el personaje creador ¡en el momento de crear, por supuesto! Pienso que es la manera más directa de guardar honestidad con uno mismo. Pero a la vez, esto es muy difícil y complicado. Sólo depende de las ganas que se tenga de ser honesto consigo mismo y del ansia que se tenga por descubrir espacios propios, nuevos y diferentes. Ojo, la mayoría no lo hará/haremos porque no dará/daremos para más y no se les deberá acusar ni castigar (reitero, no deberemos castigarnos) por ello. Recordemos siempre que el privilegio innovador está reservado, en cada generación, a una cantidad restringida de “tocados por la varita“ y no para todo aquel que se aposente a buscarlo.
Te lo comento porque es fácil encontrar a la persona creadora que halla el filón donde se le tiene en cuenta popularmente, donde se le abre las puertas de la atención del público y ahí se queda, aprovechándolo, como es lógico, al máximo, una vez que prueba el sabor del éxito. Creo que la señal más clara de que el arte que producimos no es nada del otro mundo, está directamente relacionada con el grado de aceptación que tenga entre la gente que nos rodea. Esto lo he comprobado en los blogs. El poeta con un lenguaje nuevo, rompedor, un mundo nuevo y por tanto extraño, quedará incomprendido incluso para los mismos entendidos -el propio gremio de poetas- En cambio, la poesía legible, cantable (trasladable a las canciones, rapeable) y que describa un mundo popular y cotidiano, siempre tendrá mucha más aceptación. ¿Pero es eso lo que realmente busca el poeta? ¿O es sacar el mundo interior que pugna por explosionar, so pena incluso de ser incomprensible para él mismo, una vez que ya está en el exterior y a la vista? A todas luces, el mayor riesgo que tiene la segunda opción es que conduce al apartheid, pero le dejará gratificaciones personales que no le dará ningún otro camino. DILEMA, ¿satisfacer al lector, al grupo de lectores, al Estado, a una ideología? O ¿satisfacer a la propia honradez, a la voz del corazón que desea ser escuchada?
Una vez leí en una entrevista a un pintor, no muy afamado pero sí muy lúcido, responder que -EL ARTE ES UNA AVENTURA EN SOLITARIO- Pero, quién está dispuesto a llegar hasta el final, con todas sus consecuencias, sobre todo la incomprensión y la SOLEDAD. Muy pocos. Hubo un tiempo en que me interesé por el arte colectivo, huyendo precisamente de esa soledad, pero como mucho, podrá llegarse a ser un reconocido miembro del equipo de Steven Spielbegr, por este camino. Pero esto ya es otra historia, la de EL ARTE COLECTIVO, es decir, en cooperativas o equipos de trabajo, del que también hay mucho de que hablar. Sería otro tema bonito para desarrollar otro día. Me lo apunto.
En qué ramas del Arte es factible el trabajo en equipo y hasta qué punto el artista (o el creador) puede encontrar satisfacción trabajando en equipo.
v.


8 comentarios:
Pero una gran parte de los poetas, aunque quisieran, no podrían atender a los ruegos de Ernesto. Esto es: da igual que los vacune contra la confesionalidad o el metaforismo, porque la cabra tira al monte y al final el margen sobre el que trabaja el poeta es muy reducido.
Muchos poetas tienen la cabeza totalmente ocupada por sus problemas personales o por la infancia o por las lecturas o por el espacio-tiempo que les ha tocado vivir. Cada vez que se ponen ante el papel, no hacen más que "escupir", reflejar sus vivencias y preocupaciones. Da igual que les vengan de fuera a decirles que esta poesía no, o que hay que escribir hermético, o hay que escribir cotidiano, o que no hay que contarse a sí mismo, porque, aunque lo intentes, tus querencias e instintos van por otra parte y, además, no fallan, esto es: se escriben mejores poemas cuando eres honrado contigo mismo.
También es cierto que ha habido poetas grandes que han escrito por encargo, o que han comenzado escribiendo sobre unos temas y unos estilos y, al asomarse al mundo poético, han cambiado radicalmente, pero ya digo que son minoría. La mayor parte tiene la cabeza ocupada por unos demonios y esos demonios le dicen hasta la forma en que deben ser escritos en el papel.
Abrazos cachicuernos.
Hasta pronto.
Es que un poeta puede escribir de otra cosa que no sean sus vivencias o sus preocupaciones? Supongo que si uno es poeta, es posible. Yo no podría hacerlo.
Está esto mu paraíto, no Victor? Se nota que es Agosto.
Besos
A ANA CLAVERO: Aunque hablaba en tercera persona, me refería a mí. Yo soy el ejemplo claro de ese poeta al que no le afecta nada de lo que diga Ernesto porque me es imposible cambiar, escribo lo que puedo, no lo que quiero, no trato de buscar, trato de encontrarme.
Abrazos.
Hasta pronto.
Para mi está claro, Víctor. Hay que seguir el instinto devorador, el corazón cuando se desboca, la honradez de lo que nos salga del alma. Pero esto es variable porque hay algunos poetas que no miran más allá de su interior y solo son confesionales y sólo pueden o saben ser confesionales y esto es tan honrado como el que escribe desde la sensibilidad social y mira hacia todo lo que le rodea y no sólo a sí mismo. Ambas cosas son honradas.
Yo soy de los que piensa de que se puede escribir de todo, se puede, pero no es necesario.
Me pasa que soy confesional, soy social, soy político, soy cotidiano, pero no soy ambidiestro, escribo con la mano derecha y pateo con la zurda. Otra cosa es que lo haga bien, que escriba bien, eso es relativo. Como dice Batania, da igual que alguien venga de fuera y te diga por donde debes ir en tu escritura, eso no vale nada en el fondo. Los poetas siempre existiran.
Y en fin.
Un abrazo.
Gio.
El que aspire a poeta (eso lo dirán el tiempo y los demás) no debe teorizar sobre lo que escribe so pena de perderse en el debate. Cuando escribo/imos hay algo en los niveles consciente, subsconsciente, inconsciente o como se les quiera llamar, que se "abre" y combina experiencias, emociones, vivencias... desde perspectivas diferentes y subjetivas.
La pretensión a priorística de escribir de una manera u otra, sólo conducirá al experimento curioso o al poema "apañadito", pero los grandes encuentros deberán nacer de la libertad que le demos a la palabra y de nuestra propia honestidad con ella.
De la capacidad que tenga esa palabra para "vibrar" en consonancia con las emociones comunes (inconsciente colectivo y esas cosas), al modo de armónicos, vendrá la aceptación de, al menos, una parte de la sociedad (sin referirme aquí al aspecto económico). Pero no podrá ser en ningún caso el objetivo, sino el resultado.
Pretender una poesía autónoma de las emociones personales está muy bien en el plano teórico, pero es desconocer los mecanismos interiores y las motivaciones (lo que ha llevado a reiterados fracasos en los expermientos sociales del XIX y XX)
Estamos demasiado cerca del proceso reptiliano (en términos evolutivos), como para prescindir de su impronta.
Para terminar, quien escriba teniendo como único objetivo el éxito social, lo obtendrá, pero no trascenderá. Quien escriba teniendo como único objetivo la trascendencia generacional y la novedad a ultranza, no obtendrá ni lo uno ni lo otro. De los que escriban con honestidad lo que sus capacidades les permitan, algunos, muy pocos, sobresaldrán. Los demás nos limitaremos a disfrutar con lo que hacemos (o sufrir, según los casos).
Un saludo cordial.
Ignacio Fajardo
Yo pienso que la poesía nada tiene que ver con la satisfacción. Este sentimiento pertenece al individuo, a la vanidad del ser humano, al hombre más que al poeta. El único y verdadero apremio del poeta es la búsqueda de la verdad a través de la belleza; se trata, más bien, de un arma para enfrentar el miedo y la soledad cósmica. No debemos olvidar que la poesía es la madre de las ciencias. La filosofía ha nacido de ella, y después las otras. El oficio del poeta, su rol social, es el del guerrero que actúa en la vanguardia de la lucha existencial, el encargado de abrir picadas, de encontrar el camino, de evitar sorpresas desagradables del “enemigo”, visionario del laberinto mental. Un trabajo temerario, solitario, altruista, entregado a los propósitos sagrados del destino humano. El que busca las ambrosías de la fama debe estancarse, consagrarse a una sola voz, pulir un estilo determinado, y buscarse muchos amigos (es lo que vengo haciendo). Vemos que las mentes más brillantes en psicología, psiquiatría, y materias afines, realizan sus estudios en la poesía. El misterio insondable de la mente humana se va develando gracias a la poesía. El poeta es un buceador nato de su mar interior y, por ende, del mar humano. Su responsabilidad es grande. Poetas como Novalis, Rilque, Mallarmé, y tantos otros, en sus densas obras, donde se han zambullido filósofos y pensadores, como Schopenhauer y Nietzsche, confirman esta opinión. Todo lo que viene en consecuencia es sólo un baile de disfraces, donde el pueblo se deleita con los frutos del Árbol que han regado los auténticos poetas: canciones populares, epigramas, sentencias, chistes, novelas, teatro, etc., al compás de la danza cotidiana.
"Saludos de amistad".
Muy interesante esta nota.
Siempro me voy cagadode ideas cuando paso por tu blog y hoy te los digo.
Un abrazo
Joan
Gracias a todos (NEORRABIOSO, ANA, GIO, IGNACIO, ÓSCAR, JOAN) por vuestra valiosa aportación.
UN ABRAZO.
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